miércoles, 4 de febrero de 2015

Siete maneras de entrenar su cerebro para que sea mas productivo




Publicado 3 febrero 2015 en FORTUNE

Autora: Laura Vanderkam

Traducción: Ana Toral

Un libro escrito por el neurocientífico Daniel Levitin ofrece consejos claros sobre cómo domar  la sobrecarga de información para que podamos hacer mejor las  cosas.


La evolución es un proceso lento. Si tenemos en cuenta  el tiempo de vida de nuestra especie, no estamos muy lejos de aquellos días en que nos agrupábamos  en pequeños clanes, cazando y recolectando para sobrevivir. Nos encontrábamos con no más de un millar de personas en nuestras vidas. Nuestros cerebros fueron construidos para ese mundo, no para uno donde incesantes interrupciones en el trabajo y en casa vuelan hacia nosotros como enjambres de mosquitos enojados.

No es de extrañar que nos sintamos distraídos y nerviosos - en particular las mujeres profesionales que a menudo manejan vidas que no están perfectamente compartimentadas-. En mi investigación sobre las mujeres con altos ingresos  que tienen  familia, he encontrado que alrededor del  75 por ciento  hacen  tareas laborales fuera de las horas de trabajo, y una proporción igual hace tareas personales durante la jornada laboral. Siempre hay algo compitiendo por el tiempo y atención.

Pero mientras que "nuestros genes no se han puesto al día con las exigencias de la civilización moderna, por fortuna, el conocimiento humano sí lo ha hecho", escribe el neurocientífico de la Universidad McGill Daniel Levitin en su best-seller, La Mente Organizada: Pensando adecuadamente en la era de la sobrecarga de información. "Ahora entendemos mejor cómo superar las limitaciones de la evolución."

Las personas altamente exitosas "han aprendido a maximizar su creatividad y eficiencia, mediante la organización de sus vidas para que pasen menos tiempo en lo mundano, y más tiempo en las cosas inspiradoras, reconfortantes y gratificantes en la vida." Para los verdaderos VIPs, esto puede implicar una plantilla de docenas. Para el resto de nosotros, Levitin ofrece sugerencias sobre cómo crear la calma que viene de dar a nuestros cerebros menos  en lo que pensar, para  que puedan centrarse en lo que importa.

Dé un lugar a cada cosa:  "La memoria espacial ha evolucionado durante cientos de miles de años para realizar un seguimiento de las cosas que no se mueven, como árboles frutales, pozos, montañas, lagos," escribe Levitin. Nuestros ancestros  no transportaban mucho diariamente, por lo que no estamos cableados para realizar un seguimiento de  cosas tales como las llaves del coche, teléfonos celulares y carteras. Los colocamos mal, y entonces gastamos  gran energía mental para  encontrarlos. ¿La respuesta? Dé a estas cosas un lugar fijo, como una bandeja o un gancho junto a la puerta. Cuando sea posible, compre duplicados para que las cosas no tengan que moverse: gafas de lectura para el trabajo y el hogar, tijeras para la oficina y para la cocina del hogar.

Cree avisos para lo que quiera recordar. Vamos a través de gran parte de la vida en piloto automático. Es una forma en que nuestros cerebros conservar energía. El problema es que una vez que comience una rutina, su cerebro no va a parar para recordarle algo más que tenga  intención de incorporar. Pero el cerebro se pone en estado de alerta cuando registra algo nuevo. Así que "use el entorno para recordarle lo que hay que hacer", escribe Levitin. "Si tienes miedo de olvidarte de  comprar leche en el camino a casa, pon un cartón de leche vacío en el asiento de al lado en el coche o en la mochila que llevas a trabajar en el metro." Su cerebro reconocerá este elemento fuera de contexto e interrumpirá su ensueño. Este sesgo hacia lo nuevo e inesperado  es también  la razón por la que los correos electrónicos o las alertas de texto nos excitan. Use esto para su ventaja, y establezca  recordatorios para cosas importantes para las que le gustaría tener tiempo: conectar con viejos amigos, programar una cita con su pareja.

Planifique para una gran red. "Debido a que nuestros antepasados vivían en grupos sociales que cambiaban poco, ya que se encontraban con la misma gente durante toda su vida, podían mantener casi todos los detalles sociales que necesitaban saber en sus cabezas", escribe Levitin. Ahora, usted puede trabajar e interactuar con cientos de personas que  esperan que recuerde sus nombres y los datos sobre su última conversación. Su cerebro por sí solo no es apto para el trabajo. Así que escriba notas sobre la gente que conoce y lo que hablaron. Los sitios de redes sociales (LinkedIn, Facebook) pueden ayudar con detalles básicos, y con recordatorios de cumpleaños y aniversario de trabajo, pero para el cerebro humano, fuera de la vista es realmente fuera de la mente. Planee por tanto revisar sus contactos con regularidad.

Centrese. El cerebro humano puede alternar entre tareas, pero es metabólicamente costoso. "Se necesita menos energía si nos concentramos", escribe Levitin. "Las personas que organizan su tiempo de una manera que les permite centrarse, no sólo  van a hacer más cosas, sino que estarán menos cansados y menos agotados neuroquímicamente después de hacerlo." Si usted tiene tareas que hacer, ponga tareas similares juntas . "Si usted tiene un montón de facturas que pagar, sólo dedíquese a pagar las facturas  y no utilice  ese tiempo para hacer grandes decisiones acerca de si mudarse a una casa más pequeña o comprar un coche nuevo." Aplace las decisiones a una ranura de tiempo diferente.

Preparación y revisión.  Por supuesto, aunque lo mejor  sea dedicar el tiempo a centrarse en un solo problema, el lugar de trabajo rara vez se creó para esto. Muchos gerentes corren de una reunión a otra como estudiantes de secundaria cambiando de clase. Usted puede pensar que recordará  lo que sucedió en cada encuentro, pero no lo hará. Esta es la razón por la que los psiquiatras trabajan  50 minutos de cada hora. "Usan los diez minutos de más para escribir lo que pasó", señala Levitin. Así que en lugar programarse una cosa a continuación de la otra, dese diez minutos para escribir notas sobre lo que hay que hacer. Además, "Alternar la atención es metabólicamente costoso, por lo que es una buena higiene neural para su cerebro  darle tiempo para cambiar al contenido de su próxima reunión gradualmente y de forma relajada antes de que comience la reunión." Idealmente, las reuniones de una hora serían realmente de diez  minutos después hasta diez minutos  antes de la hora. Haga un intento. Es  rara la reunión que no pueda ser comprimida si la gente lo intenta.

No darle vueltas a las cosas que no importan. ¿Te cuesta trabajo decidir sobre la ropa o la comida? Si su cerebro sólo puede tomar limitadas decisiones en un día, entonces es mejor  preservar su poder para cuestiones de peso. Organice su armario para opciones limitadas que sean adecuadas. En comidas de negocios,  elija siempre la misma cosa (por ejemplo, la ensalada César). Comerá igualmente y tomar menos decisiones significa que puede tomarlas mejores cuando son importantes.

Dormir . Es el arma secreta del éxito cognitivo. "A través de una serie de inferencias que incluyen no solo  el lenguaje, sino también las matemáticas, los problemas de lógica y el razonamiento espacial, el sueño ha demostrado mejorar la formación y la comprensión de las relaciones abstractas, tanto es así que la gente a menudo se despierta habiendo resuelto un problema que era imposible de resolver la noche antes ", escribe Levitin. Dormir bien tiene un significado  diferente para diferentes personas. Algunas personas prefieren las siestas. Algunas personas duermen toda la noche, y  otros se despiertan durante la noche. Cualquier cosa que funcione para usted, dele prioridad,  y su cerebro feliz le ayudará a conseguir mucho más.