miércoles, 11 de marzo de 2015

Tras dar un apretón de manos, nos olemos el olor de la gente en nuestra mano


Autora:  Catalina de Lange

Traductora: Ana Toral





Vídeo: Oliéndose  las manos, después de un apretón de manos


No vas a creerlo, pero lo haces. Después de darle la mano a alguien, levantaras las manos a la cara y aspiraras profundamente. Este comportamiento recién descubierto - revelado por la filmación encubierta - sugiere que al igual que otros mamíferos, los seres humanos utilizan el olor corporal para transmitir información.

Sabemos que las lágrimas de las mujeres transmiten señales quimiosensoriales - su olor disminuye los niveles de testosterona y amortigua la excitación en los hombres - y que en el sudor humano podemos transmitir miedo. Pero a diferencia de otros mamíferos, los humanos no tienden a ir por ahí husmeandose entre sí.

Preguntandose cómo se intercambian este tipo de señales, Noam Sobel y sus colegas del Instituto de Ciencia Weizmann en Rehovot, Israel analizaron una de las formas más comunes en que las personas se tocan: dándose las manos. "Empezamos a mirar a la gente y me di cuenta de que después,  la mano, como sin querer, se acerca  a la cara", dice Sobel.

Para saber si las personas realmente olían sus manos, en lugar de rascarse la nariz, por ejemplo, su equipo filmó subrepticiamente 153 voluntarios. Algunos fueron cableados a una variedad de instrumentos fisiológicos de manera que el flujo de aire a la nariz se pudiera medir sin que ellos se dieran cuenta de cual era  la intención.



¿Oliendo un trato?. No siempre.  (Image: Saul Loeb/AFP/Getty Images)


Inspire profundamente


Los voluntarios fueron filmados mientras saludaban a un miembro del equipo, ya sea con o sin un apretón de manos. Los investigadores registraron la frecuencia con la que los voluntarios acercaron sus manos a su nariz, y el tiempo que los mantuvieron allí, un minuto antes y después del saludo.

Antes del saludo, los hombres y las mujeres tenían su mano cerca de su nariz el 22 por ciento del tiempo, en promedio. El flujo de aire en la nariz se duplicó, al mismo tiempo, lo que sugiere que estaban oliendo sus manos.

Después de darle la mano a alguien del mismo sexo, los voluntarios, de promedio,  olieron la mano del apretón más de dos veces de lo  que lo hacían antes del apretón de manos. Si la persona era del sexo opuesto, olían la mano no apretada  el doble que antes del apretón de manos. Esto generalmente ocurría una vez que el experimentador había salido de la habitación.

El equipo también llevó a cabo el experimento con personas que llevaban guantes estériles. Los productos químicos de los guantes de la mano del investigador que daba el apretón,  incluían  ácido escualeno  y  ácido hexadecanoico, ácidos grasos que están involucrados en la señalización social entre perros y ratas.

"Las personas constantemente tienen una mano en su cara, y la están oliendo, y modifican ese comportamiento después de dar la mano. Eso demuestra que el apretón de manos es un comportamiento quimiosensorial", dice Sobel.


Al igual que las ratas


Puede parecer contra-intuitivo que los voluntarios olieran mas  la mano que participaba en el apretón cuando se encontraban con una persona del mismo sexo, pero esa es la manera equivocada de pensar en ello, dice Sobel. "Tendemos a pensar en lo quimiosensorial social como una historia de cruce de géneros, pero no lo es." Hay un montón de casos en los que la señalización ocurre dentro de un mismo sexo, dice, como las mujeres sincronizando sus ciclos menstruales o los roedores olfateando la  dominación. El comportamiento también podría ser específico del contexto, sugiere. En un bar, por ejemplo, el patrón podría ser revertido.

"Estoy convencido de que esto es sólo la punta del iceberg", dijo Sobel. "Esto es sólo un ejemplo más donde la señalización química es una fuerza impulsora en el comportamiento humano." Una sorpresa fue lo mucho que los voluntarios olían sus manos. "Cuando estábamos codificando  los vídeos veíamos a personas olerse a sí mismos como ratas. Es como el parpadeo -. Lo ves todo el tiempo, pero simplemente no se piensa en él."

Charles Wysocki en el Monell Chemical Senses Center de Filadelfia está de acuerdo. "Encaja con la idea general de que hay mucha más comunicación química en curso y de la que no somos conscientes".

Además de tratar de averiguar exactamente que tipo de información está siendo transmitida, el equipo de Sobel está buscando la forma en que la señalización quimiosensorial a través del apretón de manos  podría afectar a las  condiciones del comportamiento, tales como los  trastornos del espectro autista.


Referencia del Diario: eLife, DOI: 10.7554 / eLife.05154  marzo 2015