domingo, 28 de junio de 2015

La historia no “cantada” de la Amusia




Todos hemos visto a esos sujetos en concursos musicales en la televisión que insisten en que ellos pueden cantar, cuando la evidencia sugiere lamentablemente lo contrario. Nos preguntamos cómo es que no pueden admitirlo o llegamos a la conclusión de que aquello es un montaje. Y, si bien admito que esto puede a veces ser el caso, hay que tener en cuenta que también podría haber un diagnóstico médico para explicar la situación. Estas personas pueden tener una condición conocida como Amusia.

Más coloquialmente llamada "sordera tonal", aproximadamente el 4% de la población sufre de amusia. Esto difiere del auto-diagnóstico del 15 al 17% de la población que creen que tienen la condición, pero que son sólo malos cantantes - la diferencia es que los  malos cantantes son conscientes de su dificultad, mientras que los verdaderos sufridores de amusia no lo son. Los sufridores de amusia  también tienden a encontrar la música desagradable de escuchar, lo que los lleva a tratar de evitar situaciones en las que puedan quedar expuestos - una hazaña bastante difícil dada la popularidad y prevalencia de la música en la sociedad moderna.  La amusia puede ser congénita (es decir, el individuo nace con la condición) o adquirida (como resultado de una lesión cerebral o un accidente cerebrovascular). Mientras la amusia puede parecer menos debilitante que otras condiciones potencialmente aislantes del medio social como la dislexia o la dispraxia, también puede causar al individuo una gran cantidad de estrés, puede llevar a la estigmatización social y puede afectar la capacidad de un individuo para procesar y aprender lenguas tonales (por ejemplo, el Mandarín o el Thai).

El término amusia fue acuñado en 1888 por un médico llamado August Knoblauch, tras el primer diagnóstico de esta condición 10 años atrás. Hoy en día, la amusia se diagnostica mediante un conjunto de seis pruebas, conocidas colectivamente como La Batería de Montreal de Evaluación de la Amusia (MBEA), que examina la habilidad musical de un individuo para la tesitura, la escala, el intervalo de tono, el ritmo, la métrica y la memoria musical.

Hasta el momento, no existe un consenso sobre las causas neurológicas para la amusia pero, una característica clave que se manifiesta en las personas con la condición parece ser un déficit en la discriminación tonal (es decir, la capacidad del individuo para procesar un pequeño cambio en el tono, tal como un tono o un semi-tono). Sobre la base de una serie de estudios sobre imágenes cerebrales de individuos con amusia y sin ella, se sabe que dos áreas del cerebro están involucradas en el procesamiento musical y parecen estar afectadas  en las personas con amusia - la Corteza Auditiva (AC; en especial el cortex auditorio derecho) y la Circunvolución Frontal Inferior (IFG). Estos estudios encontraron una diferencia en el grosor cortical de la Corteza Auditiva y de la Circunvolución Frontal Inferior, así como una reducción en la actividad cerebral en la Circunvolución Frontal Inferior de los sujetos con amusia en comparación con los sujetos de control. Los sujetos con amusia también mostraron una conectividad reducida de la Corteza Auditiva a la Circunvolución Frontal Inferior (a través de un grupo de fibras llamado Fascículo Arqueado), que se correlacionaba con el grado de sordera tonal del individuo, lo que ofrece una prueba más de la implicación de estas áreas en la amusia.




Si se puede “rehabilitar” o entrenar a un sujeto con amusia  para mejorar su capacidad de procesar el tono y cantar en sintonía es también un  tema de debate. Un pequeño estudio en 2012 que proporcionó a cinco sujetos con amusia  un curso de 7 semanas con una profesora de canto profesional destacó que cuatro de los cinco sujetos mostraron mejores puntuaciones MBEA al final del estudio. Sin embargo, está en cuestión si las mejoras eran lo suficientemente importantes como para justificar el tiempo y los recursos invertidos en este estudio.

No es ningún secreto que el término “sordera tonal” se utiliza de forma excesiva. Pero la condición, amusia, es una condición médica crónica que puede tener un efecto significativo en la vida social y educativa de un individuo. A pesar del debate en curso, las áreas del cerebro involucradas en el procesamiento de la música (CA e IFG) difieren tanto físicamente como en términos de actividad al comparar sujetos con amusia con sujetos que no tienen esta condición. La próxima vez que un concurso musical acoja a un "individuo no dotado musicalmente ", por mi parte, contendré mi cinismo y consideraré que puede existir una razón médica antes de asumir que es un montaje.


Basado en: http://thebrainbank.scienceblog.com/2015/05/03/the-unsung-story-of-amusia/