domingo, 11 de septiembre de 2016

Potenciando nuestro cerebro con drogas inteligentes




Por Ana Toral



Resultado de imagen de modafinilo

¿Qué pasaría si pudiéramos tomar una pastilla que mejorara nuestras capacidades cognitivas? ¿Y si esta pastilla pudiera ayudar a aprobar un examen, trabajar  de manera más eficiente, y ser verdaderamente multitarea?. En entornos de alta exigencia profesional, el uso de nootrópicos, o "drogas inteligentes", por personas sanas normales, se ha convertido en un lugar común. Pero, ¿qué son estos fármacos reclamados para mejorar la función cerebral? y ¿son seguros?

Durante siglos, nuestra civilización ha utilizado diversas sustancias para mejorar las funciones cognitivas. Las antiguas civilizaciones usaron alucinógenos en un esfuerzo por mejorar la comunicación con sus dioses. Hoy en día, la cafeína se consume comúnmente para aumentar la vigilia. Durante la última década, algunas personas han estado experimentando con estimulantes y activadores del glutamato para explorar sus habilidades como  potenciadores cognitivos. Esta es la principal hipótesis de la “optimización neuronal”: si un medicamento es eficaz para mejorar las capacidades cognitivas en personas con dificultades de funciones cognitivas y motoras, en trastornos como el Alzheimer, el Parkinson, la enfermedad de Huntington, o el ADHD (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad), entonces  las personas sanas normales ¿no tendrían incluso más mejoras en las capacidades cognitivas, como la memoria, la creatividad, la motivación y las funciones ejecutivas?

La película Sin Límites dio a conocer a los  nootrópicos cuando se mostró el poder de un fármaco inteligente para desbloquear el potencial del cerebro. Por supuesto, no hay tal píldora que nos pueda transformar en un superman. Pero, existe un gran interés en encontrar la manera de hacer precisamente eso: mejorar la función cerebral. Y ¿cual es la ciencia detrás de los nootrópicos? Honestamente, no hay demasiada.  Sólo un puñado de estudios han investigado el uso, el efecto y el funcionamiento de los potenciadores cognitivos en la vida cotidiana de los individuos sanos.






Tal vez el ejemplo más conocido de un fármaco nootrópico es el metilfenidato, más comúnmente conocido como Ritalin. Este psicoestimulante se prescribe típicamente para tratar a individuos con TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad) para que puedan mantener la concentración en una tarea. Sin embargo, también es utilizado por los estudiantes sanos como una ayuda para el estudio y para la realización de exámenes.

 ¿Cómo funciona el metilfenidato? Este fármaco bloquea la recaptación de la dopamina y la norepinefrina en la neurona presináptica. Normalmente, después de que la dopamina sea liberada en la hendidura sináptica, se transporta de vuelta a la neurona presináptica para una liberación posterior; cuando se inhibe la recaptación de la dopamina, esta se acumula en la hendidura sináptica, y continúa uniéndose a los receptores postsinápticos, manteniendo la excitación de la red neuronal en la que participa. Por lo tanto, cuando una persona toma Ritalin, experimenta unos efectos del aumento de la neurotransmisión de la dopamina y la norepinefrina mucho más largos de lo normal, que incluyen el aumento del estado de alerta, la disminución de la fatiga, y la mejora de la atención,  exactamente los efectos  de los que se beneficia una persona con TDAH.

Pero ¿cuáles son sus efectos en un cerebro normal? Numerosos estudios en animales han demostrado que los efectos dependen de la dosis. Altas dosis de metilfenidato en ratas adultas sanas han causado un aumento de la actividad locomotora y un deterioro de las habilidades de atención; las dosis moderadas mejoran las capacidades cognitivas y reducen la actividad motora; y las dosis muy bajas aumentan las habilidades de atención, sin afectar la actividad motora (Mehta et al., 2001).

¿Por qué se producen esas variaciones en la eficacia?. La respuesta tiene que ver con lo bien que la dopamina y la norepinefrina se unen a sus receptores. Cuando los niveles son óptimos, la dopamina se une a sus receptores D1 y la norepinefrina se une a sus receptores a2 con alta afinidad en la corteza prefrontal, donde ayuda eficientemente con las funciones ejecutivas. A niveles más altos, la dopamina comienza a unirse también a los receptores D2 y la norepinefrina se une a los receptores a1 y beta, que en conjunto disminuyen la capacidad de las neuronas en la corteza prefrontal para hacer lo que tienen que hacer (Arnsten y Li,2005).

¿Si acertamos con la dosis ya hemos encontrado la fórmula mágica?.  Incorrecto. A largo plazo, los efectos secundarios del uso de metilfenidato pueden ser muy profundos, especialmente en adultos y adolescentes jóvenes, que son los que abusan comunmente de este fármaco, y  el uso prolongado de estos fármacos puede causar cambios permanentes en el cerebro. Estudios en ratas jóvenes han demostrado que los tratamientos prolongados con metilfenidato pueden reducir de forma permanente la actividad de las neuronas excitadoras en la corteza prefrontal, dañando severamente las capacidades cognitivas de los sujetos. (Urban et al., 2012).
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En la era de la "neurología cosmética", donde estamos tratando de mejorar nuestro cerebro, los riesgos del uso de drogas como el metilfenidato como potenciadores cognitivos a menudo se pasa por alto o se piensa que los beneficios inmediatos compensan el riesgo. Si bien el uso de algunos "potenciadores cognitivos", como Adderall (dextroanfetamina) y Provigil (modafinilo), son controvertidos, la mayoría de los nootrópicos utilizados habitualmente son a menudo mezclas de suplementos y estimulantes socialmente más aceptables, tales como los componentes del chocolate y el café. Estas pilas nootrópicas tienen como objetivo aumentar funciones específicas, como la agudeza y la concentración, o la cognición.



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El riesgo de utilizar suplementos como nootrópicos es que están muy poco regulados. Se podría pensar que existen algunas normas que regulan este tipo de "drogas inteligentes", ya que tienen pautas muy estrictas para otros tipos de drogas, pero estas reglas no se aplican a los complementos. Y esta falta de control sobre su composición y dosificación puede crear serios problemas.

Dejando los riesgos aparte, ¿funcionan? En este momento, los efectos de potenciación del cerebro por los nootropicos no se han probado científicamente, pero algunos estudios clínicos han demostrado que ciertos compuestos pueden aumentar la memoria a corto plazo, reducir el tiempo de reacción, y mejorar la percepción espacial. Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que la teanina, un aminoácido que se encuentra comúnmente en el té verde, puede ser neuroprotector (investigado por Kakuda, 2011), y podría aumentar los efectos de la cafeína sobre la velocidad y la precisión del procesamiento de la información. Aún así, no está claro si los principales efectos producidos por estos brebajes son reales o simplemente un efecto placebo.

Claramente, hay que aumentar la investigación para determinar la eficacia y seguridad de los fármacos inteligentes, y hay que hacerlo rápidamente, ya que más y más personas se están enamorando del potencial de mejora de la cognición que los nootrópicos ofrecen.


Basado en http://knowingneurons.com/2016/05/25/smart-drugs/